8 de noviembre de 2008

leyenda de Gustabo Adolfo Becquer



La niña tiene un amante que escudero se decía. El escudero le anuncia que a la guerra se partía. "Te vas y acaso no tornes.""Tornaré por vida mía." Mientras el amante jura, diz que el viento repetía: Mal haya quien en promesas de hombre fía! II El conde, con la mesnada, de su castillo salía. Ella, que le ha conocido, con grande aflicción gemía: "¡Ay de mí, que se va el conde y se lleva la honra mía!" Mientras la cuitada llora, diz que el viento repetía: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía! III Su hermano, que estaba allí, estas palabras oía. "Nos has deshonrado", dice. "Me juró que tornaría." "No te encontrará, si torna, donde encontrarte solía." Mientras la infelice muere, diz que el viento repetía: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía! IV Muerta la llevan al soto; la han enterrado en la umbría; por más tierra que le echaban, la mano no le cubría: la mano donde un anillo que le dio el conde tenía. De noche, sobre la tumba, diz que el viento repetía: ¡Mal haya quien en promesas de hombre fía!.
En un lugarejo miserable a un lado del camino de Gomara esta el sitio donde se asegura tuvo lugar la extraña ceremonia de casamiento del Conde. Después que este arrodillado sobre la fosa estrecho en sus manos las manos de Margarita y un sacerdote autorizado por el Papa bendijo la lúgubre unión y la mano muerta se undio para siempre.
Al pie de unos arboles añosos y corpulentos hay un pedacito de prado que al llegar la primavera se cubre espontáneamente de flores, la gente dice que allí esta enterrada margarita.

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