13 de mayo de 2008

La Ronda va por la calle


La ronda va por la calle,

con mucha formalidad ,

nadie se meta con ella,

que ella no se meterá,.

Así cantaban los mozos al comienzo de la ronda, después de haber estado templado las guitarras, bandurrias, y laúdes, y acompañados de almireces y botellas de anís con cuchara y tenedor y un triángulo de hierro. Así formaban una rondalla que tocaba maravillosamente y que con el silencio de la noche era precioso oírlos y cantando unas jotas cada una para distinta ocasión, y todas ellas con su intención.
Como entonces había mucha juventud y desde niños aprendían a tocar la guitarra a veces salia una ronda con los mozos mayores y otra con los mas jovencillos y por las calles de la villa se cruzaban en los cuatro cantones y se marcaban cada cuadrilla por su calle y se respetaban todos.
A veces se ponían a templar las guitarras y se pasaban las horas templando, se ve que entre bromas y tragos se pasaban las horas de broma, en esas ocasiones se comentaba lo que les paso a los de Lumpiaque que al otro día era la fiesta y la costumbre era rondar por la noche y la gente esperando la ronda y no hubo ronda, se pasaron la noche templando. Las jotas eran así por ejemplo.

Carretera de Logroño,

lleva mi perro una liebre,

dejala que vaya y venga

que el que la sigue lo entiende, o esta otra. Por la calle abajo va una cordera sin madre si no me la quita Dios no me la quitara nadie. Si eran dos hermanas, Las dos hermanitas duermen, en una cama de alambre, mucho quiero a la pequeña, pero mas quiero a la grande, y esta otra las dos hermanitas duermen en camita de madera, mucho quiero a la mayor pero mas a la pequeña, esa morenita madre, que vive junto a la peña, agua cristalina llueve canta como una sirena, esta otra eres chiquitina y guapa, eres como a mi me gusta, cuanto mas pequeño el árbol mejor se alcanza la fruta, y esta otra cuando se marchaban los quintos, Mañana marchan los quintos ponte niña a tu ventana, que te quieren preguntar si eres firme en tu palabra.
Ya se van los quintos madre, ya se va mi corazón, ya se va el que me tiraba piedrecillas al balcón, Al terminar los cantores el echo de que el cantor tuviera mas volumen de voz
Hacia que su canto fuera más apreciado.
Además es que la ronda era un divertimento tanto en el grupo como en la nocturnidad
Que ponía de manifiesto el cortejo o galanteo. Así se iba dejando constancia de sentimientos y hacían sus paradas debajo de ventanas y balcones, era como una declaración de intenciones, lo que era propio de dicha costumbre antes de proseguir.
Las noches eran testigos de su algazara y sus cánticos

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