"Niña si a la fuente vas,
agarra bien el cántaro,
que si el cántaro se rompe,
difícil será arreglarlo."
Esta era una jota que ponía mi madre en la entrada dedicada a la fuente. ¡Cómo ha cambiado!

A principios del siglo pasado acercaron el agua hasta la fuente vieja. Estos son mis primeros recuerdos pues de niño con 4 años fui a vivir al lado de esta fuente. Todo el pueblo iba con cántaros y botijos en carretillos que tenían la base con agujeros para colocar las vasijas, aguaderas de caballerías o llevando un cántaro en la cabeza y otro al lado, en el costado. El agua sobrante iba a un pilón donde bebían las caballerías y vacas. El pueblo no tenía desagües por lo que el agua sucia iba a la calle o a corrales que había en el pueblo.
Al principio la mayoría de las casas solamente tenían agua para el servicio, lavabo y una pila de lavar. Pero la demanda de agua cada vez era mayor y en algunas casas de la Villa el agua solamente llegaba a la planta baja por lo que se construyó un nuevo pozo y un deposito más alto.
Actualmente , a pesar de la sequía, no suele faltar agua y se han renovado las canalizaciones de agua y desagüe de casi todo el pueblo.
Las muchachas de este pueblo,
van a por agua a la fuente,
con el cántaro en la cabeza,
y que contentitas vienen.
En la fuente ahora hay un botijo solitario soñando con los tiempos en los que estaba llena de gente y que ahora solamente se acuerdan de ella algunos caminantes que pasan a refrescarse con la poca agua que llega a sus caños. Soñará también con ver el pueblo lleno de gente y de juventud. ¡Ojala se cumpla su sueño!

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