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15 de enero de 2017

ALGO MÁS DEL CÓLERA DE 1885. Jaime Ferrán Clúa

Resultado de imagen de colera 1885Sigo buscando información sobre la epidemia de cólera de 1885. Me encuentro con casos curiosísimos. Por ejemplo el anuncio de Anis del mono.
 La epidemia de cólera acabó con la vida de unos 30.000 valencianos. Los años 1884 y 1885 fueron los peores , aunque no era la primera vez que esta enfermedad asolaba España desde que en 1817 la epidemia se extendiera por toda Europa.
Los primeros brotes se detectaron en Lérida y Murcia. aunque en otros lugares he visto que comenzó en Valencia, lo cierto es que nadie quería pronunciar la palabra cólera, se calificó como enfermedad peligrosa y se diagnosticaba como una gastroenteritis.
Caricatura del Dr. Pastor publicado en La Moma, 1885Curiosamente un médico catalán, Jaime Ferrán i Clúa, en enero de 1885 dio con la vacuna anticolérica. Un  rotativo decía “son las clases adineradas las que pueden pagarse la vacuna”. Ferrán realizó unas 50.000 inoculaciones contra el cólera, sobre todo en Alcira. Valencia quedó sitiada. Un cordón sanitario establecido por el ejército impedía entrar o salir de la ciudad. Pero al buscar información sobre este médico me encuentro con algo sorprendente, a pesar de ser efectiva, no lo supo defender y la prohibieron, ¡Que pena que no la hubiese descubierto unos años antes! Podría haber cambiado la historia de nuestro pueblo. Lo he copiado de la Wikipedia 
Jaime Ferrán Clúa
"Hijo del médico del pueblo, realizó los estudios primarios en el Colegio San Luís Gonzaga de Tortosa, el Bachillerato en Tarragona y, en 1873, se licenció en Medicina en la Universidad de Barcelona. Fue premio de la Academia de Ciencias de París (Francia) en 1907. Murió en Barcelona el 1929. En 1873 terminaba la carrera de Medicina en Barcelona y, en 1879, obtenía la plaza de médico titular de Tortosa.
Allí comenzó a interesarse por la naciente bacteriología, siguiendo muy de cerca las investigaciones de Pasteur, en su rudimentario laboratorio. En 1884, la Real Academia de Medicina premiaba su Memoria sobre el parasitismo bacteriano y el municipio barcelonés le enviaba a Marsella para que estudiara la amenazadora epidemia de cólera. Convencido de su etiología bacteriana, recién descubierta por Koch, prepara cultivos atenuados de Bacillus virgula con los que logra la primera vacuna de germen conocido aplicada al hombre.
Caricatura del Dr. Pastor publicado en La Moma, 1885
Jaume Ferran i Clúa en 1885
Al estallar la epidemia de cólera, en 1885, Ferrán es llamado a Valencia, donde procede a la inoculación masiva de la población de Alcira y de otros lugares. A pesar del éxito obtenido, se desata la polémica; prevalece el criterio de quienes opinan que es peligroso el método ferraniano, y el Gobierno prohíbe la vacunación. Comisiones científicas acuden de todas partes a examinar el controvertido hallazgo. Por desgracia, Ferrán es más genial que convincente; y acaban por emitir dictámenes desfavorables el propio Ramón y Cajal y la comisión francesa presidida por Brouardel. No por eso faltarían partidarios convencidos en España, Francia y Alemania; figuras de la talla de Calmette y Ehrlich rendirían tributo de admiración al procedimiento inmunitario de Ferrán, que había abierto el camino de otras vacunas bacterianas. Su memoria, publicada en Valencia en 1886, sería vertida al francés en 1893, con el título: L'inoculation préventive contre le choléra morbo asiatique."
Pasa muchas veces que personas muy inteligentes y que tienen grandes intuiciones, por no tener los medios adecuados o no saber exponer estas ideas, son otros los que se benefician del trabajo de ellos. 

11 de enero de 2017

EL COLERA EN LA COMARCA DE MONTEAGUDO

Continuando el análisis del libro del Dr Hauser, nacido en 1832 en Nàdasban (actual Trstín), una pequeña ciudad de Eslovaquia perteneciente al Imperio austrohúngaro, me he encontrado numerosos datos que hablan de Monteagudo o pueblos de la comarca, lo que aparece en cursiva es copia del libro, por ejemplo nombra tres pueblos de la provincia de Soria donde se conoce o se supone como llegó  la bacteria del cólera a esta localidad :
PROVINCIA DE SORIA.
MONTEAGUDO.
El germen colérico, según general opinión, fué importado por
un segador que, huyendo del terrible huésped, regresó á su hogar
desde la ribera del Jalón, provincia de Zaragoza, habiendo
transcurrido desde esta invasión á la segunda, tercera é infección
general de esta villa quince días, sirviendo dicho caso
de punto de partida de la epidemia.
AGREDA
Se supone que el germen colérico fué importado por persona
procedente de Tudela, cuya ciudad se hallaba infestada. Fueron
cuatro días los que transcurrieron desde el primer caso hasta
que se observaron otros varios más en la población, sirviendo
de punto de partida el primero para la epidemia.
TORLENGUA
El germen colérico fué importado á esta población por una
persona que vino desde Monteagudo, pueblo infestado ya. Fué
invadida al día siguiente, falleciendo á las doce horas. Bastó
dicho caso para engendrar la epidemia.
Torlengua tenía 462 habitantes y murieron 54
JARQUE.
El germen colérico se cree fué importado á esta villa por un
arriero que estuvo en Monteagudo, pueblo infestado en aquellos
días; lo cierto es que la mujer de dicho arriero fué la primer
atacada y muerta. Se cree que el primer caso bastó para engendrar
la epidemia.
Jarque no es de Soria, pero como nombran a Monteagudo como lugar del que procedía el arriero lo he copiado.
También pone datos de los afectados en los diferentes lugares de España, he sacado los de Soria, la comarca y sobre todo del Jalón.
SORIA
Almazán 2.777 habitantes, fallecidos 40 y2 =43
Berlanga de Duero 2.117 habitantes, fallecidos 11
Fuentelmonje 595 habitantes, fallecidos 41 » 41
Maján 328 habitantes, fallecidos  2y 24 » 26
Monteagudo 808 habitantes, fallecidos  281y 12 » 293
Rebollo 311 habitantes, fallecidos  7y I= 8
Serón 980 habitantes, fallecidos 17y 15 =32
ARIZA
Ariza 1.542 habitantes, fallecieron 106, 108 y 2 total 216
Pozuel de Ariza  habitantes 239 fallecieron  7
Monreal de Ariza habitantes 635 fallecieron 16 y 35 »total 51 
Embid de Ariza habitantes 510 fallecieron  22
Cetina 1 . 169 fallecieron 44 y 41 »total 85


Pueblos de Soria con menos de 5 defunciones:

Ciria, Fuentestrún, Trevago, Barca, Bayubas de Abajó, Centenera
de Andaluz, Matamala de Almazan, Velamazán, Velilla de
San Esteban, Vilde, Aguilar de Montuenga, Layna, Montuenga,
Sagides, Utrilla, Aleonaba, Alint, Cihuela, Chevaler, Deza, Garray,
Portelrubio, Sanquillos de Boñices y Tejado.
Número de poblaciones, 24.—Total, 55 defunciones.

En el informe aparecen casos de personas que fueron infectadas por el contacto con los enfermos y que en la provincia de Soria nombra Agreda, Torlengua y Monteagudo
Agreda .—Fueron invadidos dos sacerdotes, un médico y dos
ministrantes, pero curaron y fallecieron dos lavanderas y una enfermera.
Torlengna .—Fallecieron un médico y tres enterradores.
Monteagudo.—Fueron invadidos dos sacerdotes y curaron, pero
fallecieron muchos enterradores.
El estudio analiza que una de las causas es la contaminación de las aguas y como veis nombra Monteagudo y se centra en Granada como caso especial. Mi hermana me ha contado que recuerda haber visto en el ayuntamiento una ordenanza en la que se prohibía hacer aguas menores y mayores en las cercanías del manantial.
Hay en la Península varias poblaciones que han tenido una
mortalidad terrible, como Aranjuez, Murcia, Granada, Monteagudo
y Almería, donde las aguas potables están contaminadas,
y particularmente en Granada, cuyas alcantarillas, que algunas
datan del tiempo de los árabes, corren enlazadas con las
tuberías de agua potable, porosas las unas y las otras, y deterioradas
en algunos sitios. Existe en esta ciudad una enfermedad
endémica, conocida con el nombre de diarrea granadina ó
disentería coleriforine, la cual por sí sola produce por término
medio 400 víctimas al año, y todas las enfermedades infecciosas
en conjunto suman 814, según los datos publicados en el
Boletín de estadística demográfica sanitaria.

Así mismo analiza muy detalladamente la situación de Monteagudo. Hemos conocido como en las casas tenían las mulas. En los corrales que hay por la villa se criaban cerdos, gallinas, vacas... Los muladares rodeaban al pueblo.Nombra que hay mas de  200, Recuerdo haber oído que los subastaban como abono los que eran públicos.También analiza como se sospecha que después de inundaciones o grandes tormentas favorece el desarroyo de la enfermedad.
En el resto de la Península hay todavía un gran número de
poblaciones donde este fenómeno fué observado; donde particularmente
salta á la vista fué en Monteagudo.
Esta población de la provincia de Soria, colindante con Aragón,
tiene 800 habitantes: está situada en un pequeño valle y
regada por el Najima, afluente del Jalón. El 1.° de Julio de
1885 llegó á Monteagudo un segador procedente de la villa de
Calatorao, situada á orillas del Jalón, y ya contaminada. Este
segador cayó enfermo del cólera y murió al día siguiente. Los
vestidos fueron quemados, las personas que le habían asistido
fueron aisladas durante ocho días, y la casa donde murió fué
desinfectada. ¿Quién podía creer que el 15, cuando todo el mundo
había olvidado el accidente, habría ocho personas atacadas
y al día siguiente 60, de las cuales fallecieron 25? Este mismo
día, el 16 por la tarde, hubo una tormenta espantosa que descargó
sobre la población; por la noche, 270 personas, la tercera
parte de sus habitantes, fueron invadidos y la mitad murieron.
Del 17 al 18 hubo 80 casos; el 18, 140, y desde el día 18 al 21,
110; la epidemia entró entonces en descenso rápido, y el 3o de Julio había causado 290 defunciones, ó sea el 35 por 100 de la población. Hubo aún en el mes de Agosto algunos casos aislados;
pero se puede considerar la epidemia como acabada en el
mes de Julio.
Este pueblo está situado sobre una pequeña colina de 15 metros
de elevación, y rodeado de un espeso y antiguo muro en el
cual hay tres únicas puertas que dan acceso á la localidad; las
calles son estrechas y oscuras, las fachadas de las casas sucias,
y en estas casas, sin ventilación, se acumulan los hombres y toda
clase de animales, hasta los cerdos. Las aguas potables que
surten á la ciudad proceden de filtraciones que atraviesan un
suelo saturado de materias orgánicas. Sobre las vertientes que {
rodean al pueblo, hay más de 200 depósitos de inmundicias
procedentes de las deyecciones de hombres y animales que son ,
utilizadas para el abono, siendo la población esencialmente agrícola.
El río Najima, que baña la vertiente Este de la población,
lleva muy poca cantidad de agua en verano. Al Oeste, y á cierta
altura de la población, se encuentra una gran laguna que contiene
4.000.000 de metros cúbicos de agua para las necesidades de
los riegos.
De este hecho resulta:
1.° Que las lluvias, si caen al principio de una epidemia, e
contribuyen á la fecundación, á la propagación de los gérmenes r
coléricos y á la aceleración de su movimiento ascensional. í
2.° Que el aislamiento de los enfermos ó de las personas que \
los cuidan, la destrucción de los vestidos y otros efectos del co- v
lérico, la desinfección de su habitación, son medidas insuficientes
para impedir el desenvolvimiento de una epidemia, si el suelo
ha sido anteriormente contaminado por las deyecciones del f
enfermo, y tanto más si reúne condiciones tan favorables á la : ,
proliferación del germen colerígeno como el de Monteagudo: en
este caso, un solo enfermo es suficiente para engendrar una epidemia.

10 de enero de 2017

COLERA 1885 IMPORTANCIA DE LA HIGIENE (SEGUNDA PARTE)

Mi madre contó en una de sus entradas lo sucedido con mis bisabuelos como consecuencia del cólera.
Mis tatarabuelos maternos Miguel y Micaela eran viudos los dos que se habían casado y cada uno tenía dos hijos. Uno dos niñas y el otro niño y niña. Ellos tuvieron un hijo que era conocido como el tío Antonino . No se si ellos eran viudos del cólera o murieron cuando el cólera. El caso es que mis bisabuelos que eran hijos de uno y otro se casaron entre ellos para recoger a los demás hermanos y el tío Antonino. Bienvenido y Petra eran mis bisabuelos, tuvieron siete hijos y a mi abuelo le llamaban el tío Nino porque de niño llamaba así a su tío Antonino y del que puesto la foto de su tumba que fue el primero enterrado en el cementerio viejo.
Esta fue una de las consecuencias de esta epidemia la cantidad de niños que quedaron a cargo de familiares en el mejor de los casos. También he leído en algún lugar las memorias de un maestro que se quejaba del abandono y la falta de educación y principios de muchos de estos muchachos. Del mismo modo que por lo visto hubo personas que se aprovecharon de la situación de muchas familias quedándose con las tierras que les pertenecían.
Copio la segunda parte del informe que nos enviaron referido a los cordones sanitarios que se prepararon para intentar luchar contra la enfermedad. Os recomiendo que la leais, el cuadro que describe de Monteagudo en el que en una noche oscura, sin alumbrado público, en casas oscuras en las que se mezclan vivos y muertos tuvo que ser dantesca. Pensad que esto sucedió hace más de 130 años cuandolas condiciones en las que se vivía en los pueblos eran muy parecidas a las medievales. 

CORDONES SANITARIOS Y EL CÓLERA EN LA VILLA DE MONTEAGUDO

“Esta villa, al saliente y mediodía de la provincia de Soria y lindante con la de Zaragoza, se halla situada sobre un montículo de unos 15 a 16 metros de elevación, amurallado con sólo tres puertas de entrada en las calles estrechas y sombrías, con las fachadas de las casas sin blanquear, negras, y muy apiñadas en un reducido perímetro, que sólo debiera albergar una tercera parte de su población, y mucho más tratándose de un pueblo eminentemente agrícola. En la vertiente toda que circunda a la villa se hallan establecidos unos 200 muladares en un terreno arcilloso y saturado de humedad, y el arrabal, en la vertiente sur, se halla puede decirse como incrustado entre focos estercoleros cenagosos, comúnmente blandos y en fermentación.
El río Naguna [Nágima] pasa lamiendo la vertiente del Saliente de esta villa. Al Nordeste de ella, y a 100 metros de sus muros, recibe su afluente el Viyuelo (Riuelo): los dos en su estado normal traen muy poca agua; pero por ambos bajan grandes riadas en las lluvias torrenciales, como en el año 83, en que viniendo muy credicos los dos a la vez y siendo mayor la crecida del Viyuelo, se pararon los arrastres que bajaban por el Naguna [Nágima], en una gran longitud y en toda la latitud de su profundo cauce, formándose un banco o capa de tres pies de espesor de légamos o sedimentos terrosos, sin ninguna grava, que luego se tapizó con variadas yerbas de las ulteriores riadas sin lastimar en nada aquel insano tapiz de yerbas, con gran lozanía muchas, y algunas también en putrefacción, produciendo emanaciones insufribles y un gran foco de infección.
Al Poniente del pueblo se halla situado un pantano en una ondulación oval, sobre un terreno con suelo y subsuelo fuertemente arcilloso, y a tal elevación, que hallándose la población a 15 metros de altura, la salida de las aguas está al nivel de las ventanas de la iglesia y al de la veleta de la torre la superficie, siendo sus muros en la base de 36 metros de grueso y 10 de alto, conteniendo unos cinco millones de metros cúbicos de agua.
La formación geológica de su terreno es la terciaria miocena, en la que predominan así como en toda aquella zona, los conglomerados, las arcillas rojizas y las margas blanquecinas. Toda la topografía de esta comarca se reduce a lomas y cerros más o menos elevados, interrumpidos por cañadas y vallejos. Tanto en la villa de Monteagudo como en todas las localidades de esta provincia, gozaron gran boga los cordones sanitarios: tanta era la confianza en estas medidas que nadie se preocupaba de la higiene urbana, y únicamente quemaban azufre por las calles cuando la epidemia empezó a hacer grandes estragos.
Para demostrar una vez más la influencia de la higiene de una localidad en la propagación de cualquier enfermedad infeciosa, y en particular la del cólera, voy a dar copia de una carta inserta en El Avisador numantino y reproducida en El Correo del día 9 de Agosto de 1885, respecto a la población de Monteagudo, pueblo de la provincia de Soria, que tiene 800 habitantes, y dice así:
“Monteagudo ha visto perecer en cinco días la tercera parte de su población. Esto no ha pasado en Aranjuez ni en ningún otro pueblo de España. Sus 800 habitantes han quedado reducidos a 500: ¿cómo se explica esto?
¿Qué posición ocupa la villa? ¿Cómo en los pueblos inmediatos de Fuente el Monje, Serón, Chercoles, Arcos y Pozuel no hubo en estos mismos días uno solo atacado del mal? ¿Cómo se vive en Monteagudo? Esto es lo que conviene decir para enseñanza de otras villas refractarias a toda medida higiénica.
Monteagudo está situada sobre un montecillo y, visto de lejos, parece un pueblo sano y ventilado, pero acercándose a él se ve que es una villa murada con tres puertas; villa de señorío, que conserva la cerca en que encerrada o para la defensa o para pagar el tributo. Si se entra en ella y se avanza por sus calles estrechas y sombrías y se miran las fachadas de sus casas negras, sin señales de remoto blanqueo, se observa cómo estas viviendas están apiñadas, guardando dentro los miembros que componen la familia, las aves de corral, las bestias
de labor, los cerdos, los frutos, parte de los abonos, todo junto, mezclados sus miasmas y envueltos en el humo del hogar, sin luz, sin aire puro, sin ventilación y sin aseo posible, asalta la idea al entrar en un recinto tan estrecho que es una cárcel, donde apenas caben la tercera parte de los seres vivos que la ocupan, por lo que no es de extrañar que en época de epidemia el terrible azote la eligió para convertirla en un pudridero humano”.
Veamos ahora cómo entró y se desarrolló el cólera en la infortunada villa. En la madrugada del día 1º de Julio llegó allí un segador enfermo procedente de Calatorao , punto de la ribera del Jalón, infestado. Falleció al siguiente día: se quemaron sus ropas y fueron aisladas las personas que le asistieron; dos semanas después, cuando nadie se acordaba del suceso, el día 15, aparecieron 8 atacados; al día siguiente 60, de los que fallecieron 25, y a la caída de la tarde del mismo día dercargó una tormenta furiosa sobre el pueblo y entre aquella noche horrible y el día 17, llegaron los invadidos a 270, casi la tercera parte de la población, de los cuales fallecieron más de la mitad. No hay casa que no guarde uno o dos cadáveres; los invadidos piden socorro inútilmente; la oscuridad de la noche, la lluvia torrencial, la falta de alumbrado público, el médico ausente en un pueblo vecino; los alaridos desgarradores en las calles, en las ventanas, en los lechos; el tumulto llega a su colmo: el horror en todas las moradas forma el cuadro espantoso, donde la luz vacilante de los candiles o el resplandor del hogar, deja ver entre sombras, en el interior de las viviendas, los muertos mezclados con los vivos, los hijos espirando en los brazos de las madres moribundas.
Un médico anciano que había salido a prestar sus auxilios a un vecino Pozuel, y detenido por la avenida del río Nájima, llega por fin a las puertas de la villa y dice “No sé si me desmonté o me desmonaron del caballo tantas y tantas gentes que con gritos lastimeros querían ser los primeros en llevarme a ver sus enfermos, y que me empujaban tirando de mi cuerpo en encontradas direcciones”. ¡Un solo médico, anciano y rendido de fatiga, para visitar 270 enfermos, y cuando los cadáveres insepultos pasaban de 80!
En esta situación, dice la carta, haciendo un esfuerzo sobrehumano en un estado de excitación febril, sobreponiéndose a circunstancias tan tremendas, los vecinos que podían tenerse en pie, en especial los mozos, se apresuraron a sacar de sus casas los cadáveres de los seres más queridos, para conducirlos en hombros y en carros al cementerio. ¡Cuántos cavaron su propia sepultura! ¡Cuántos, al día siguiente de tantos esfuerzos, fueron a hacer muda compañía a los cadáveres de sus hijos, de sus padres, de sus esposas y de sus hermanos!
En trance tan cruel, dice la carta, nuestras incesantes súplicas al Gobierno se pierden en el espacio.
En medio de esta situación tan horrenda, que horripila a uno leer su descripción, se presentan cuadros de un heroísmo dignos de admiración. Mujeres de pueblos vecinos dejando sus casas, impulsadas sólo por el amor al prójimo, llegaron a prestar auxilio a los enfermos, animar a los hombres y consolar a las madres.
¡Qué rica enseñanza es la historia de la importación y desarrollo del cólera en Monteagudo!
  1. Demuestra que no basta desinfectar la casa, aislar los enfermeros y ponerlos en cuarentena de me ha cinco, seis y diez días: basta un suelo propicio para el desarrollo del germen colerígeno, es decir, suelo poroso, húmedo y saturado de sustancias orgánicas, para fecundar y multiplicar los gérmenes colerígenos contenidos en las deyecciones de un enfermo para engendar una epidemia.
  2. Que las tormentas y lluvias ejercen una acción funesta, facilitando la propagación de los microbios, y tanto más cuanto se trata de un suelo esponjoso y un pueblo situado en un terreno declive, como es el de Monteagudo.
  3. Que las malas condiciones de la localidad por sí solas bastan para favorecer el desarrollo de todos los micro- organismos, engendradores de enfermedades infecciosas de distinto género; pero cuando se agrega a esto un suelo poroso y húmedo, próximo a arroyos o ríos pequeños, que se nutren con aguas subterráneas de la población, ésta está expuesta a una invasión muy grave, con tendencia a llegar rápidamente a su apogeo, causando en poco tiempo gran número de víctimas, por la razón sencilla que los micro-organismos encuentran abundantes materias para su nutrición y multiplicación vertiginosa, en muy corto tiempo.”

(Págs. 296-300 del Volumen I)
Mario Utrilla me ha mandado el siguiente comentario que copio a continuación:
"Refernte a lo que tu cuentas sobre el colera que hubo en muchos pueblos de soria y Aragón.
Pues mira por donde me voy enterando de los que murieron en Moteagudo. Yo se por mis abuelos y mis padres lo del colera.El año lo he sabido gracias a tu madre que fue el año 1885.
Pues yo te voy a contar el milagro que nos hizo san Roque. Vino una niebla y en el pueblo de Cihuela no llego entrar por lo que no murió nadie.
Un familiar hizo una promesa que si no moría nadie de su familia en Moteagudo iría andando desde Cihuela a Monteagudo rodeadas de zarzas y así lo hizo porque nadie de su familia murió en Monteagudo. A raíz de esto se hizo en mayo la fiesta de san Roquillo."

9 de enero de 2017

El cólera en Monteagudo año 1885

Mi madre había escrito varias entradas sobre la epidemia de cólera que asoló Monteagudo en 1885 y que luego os resumiré, pero hace tiempo a mi hermana le mandaron un resumen de lo que ponía en un libro sobre este tema y que guardé en un archivo. Hace poco me encontré con él y al buscar algo del autor de este escrito me encontré con un estudio sobre esta epidemia de España y en el que estudia particularmente nuestro pueblo por ser uno de los que más afectó en todo el país.
Mi madre había puesto en agosto de 2012 "En este Antiguo Cementerio de Monteagudo de las Vicarias: en el año 1885 hubo un Cólera, que azotó el pueblo, murieron en tres días en el mes de Agosto 300 personas, y están enterradas en una fosa común. Los ponían por capas y en los huecos metían los niños como ripios, después  ponían cal viva, y así sucesivamente. Yo como persona de 83 años tengo en el recuerdo de oírlo a personas mayores, Los Hombres del Pueblo, recogían los difuntos con un carro y una mula y los llevaban al cementerio, y allí tenían jamón y pan, agua y vino para comer todo el que fuera, por que el pueblo estaba en cuarentena y acudían a las fronteras para recoger víveres o fármacos, o lo que hiciera falta. También se dio el caso de una persona que dijo, No me llevéis que estoy vivo y vivió muchos mas años. Se dijo que si unos segadores lavaron ropa en la fuente donde la gente cogían el agua para beber. También que si quemaron ropas sucias en la estacada y venía el aire al Pueblo. Pero nunca se supo la verdad.   "
Sobre esta particularidad creo que ampliaron el cementerio y se nota en la pared la parte que es distinta. De niño recuerdo que se comentaba el lugar cerca del camino que pasa entre el castillo y el cementerio viejo.

El doctor Philip Hauser hizo un estudio epidemiológico sobre el cólera muy interesante para la época y os copio la primera parte del resumen que nos mandaron. Loli sabe quien fue y al que le agradecemos de antemano su esfuerzo.

INVASIONES COLÉRICA EN LA PROVINCIA DE SORIA

“Al mismo tiempo que la provincia de Zaragoza fue invadida la de Soria, pues, colindando con ella y hallándose ambas atravesadas por el río Jalón, los gérmenes colerígenos invadieron esta provincia, subiendo las márgenes del Nágima, afluente de aquél.
La primera población que sufrió sus efectos fue Monteagudo, que se halla situada en los confines de Aragón, en un pequeño valle regado por el Nágima. Dista unos 13 kilómetros próximamente de la línea férrea de Madrid a Zaragoza; tiene unos 750 habitantes, en su mayoría agricultores. Parte de su terreno es de regadío, para el que aprovechan las aguas del río, y además las de un pantano de unos 4 o 6.000.000 de metros cúbicos de cabida, que se ha construido estos últimos años y en el que se recogen las aguas de algunos arroyos afluentes de dicho río, pudiendo regarse sobre 700 hectáreas entre todo. El terreno de aquella comarca es de formación terciaria miocena, en la que predominan los conglomerados, las arcillas rojas y las margas blanquecinas, que generalmente ocupan la parte superior cuando no han desaparecido por la denudación del terreno. Su topografía se reduce a lomas y cerros más o menos elevados, interrumpidos por cañadas y vallejos. Puede decirse que es la parte de la provincia más agrícola y menos montañosa.
Esta desgraciada población ha visto perecer en cinco días la tercera parte de su vecindario: sus 800 habitantes quedaron reducidos a 500, mientras que en otros pueblos de mayor número de almas, como La Puebla de Eca, Morón, Deza y Espeja, no penetró el agente colerígeno, y otros, como Berlanga del Duero, a pesar de tener 2.000 habitantes, no contó más que 11 defunciones; igualmente Arcos, de 1.160 almas, no perdió más que 25. ¿A qué es debido que el pueblo de Monteagudo, en mes y medio, viera a sus moradores (que eran 800) reducidos a 500?
No hay otra razón que las pésimas condiciones higiénicas de la localidad, que representa una villa murada con tres puertas, una villa de señorío que conserva el cerco en que fue encerrada, o para la defensa o para pagar el tributo. Si se entra en ella y se avanza por sus calles estrechas y sombrías, se ven las negras fachadas de sus casas, donde se hallan apiñadas, no sólo los individuos de la familia, sino las aves de corral, los cerdos y las bestias de la labor; próximas a éstas, se hallan las viviendas estrechas, sin ventilación y sin aseo; sus aguas potables surten los pozos, procedentes de filtraciones que pasan a través de un suelo saturado de materias orgánicas. En resumen, el agente colerígeno encontró en esta localidad reunidas todas las condiciones más favorables para su desenvolvimiento y multiplicación.
Veamos ahora cómo entró y se desarrolló el cólera en la infortunada villa. En la madrugada del día 1º de Julio llegó allí un segador enfermo, procedente de Calatorao, punto de la ribera del Jalón. Falleció al siguiente día; se quemaron sus ropas y fueron aisladas las personas que le asistieron; dos semanas después, cuando nadie se acordaba del suceso, el día 15, aparecieron 8 atacados; al día siguiente, 60, de los que fallecieron 25, y a la caída de la tarde del mismo día descargó una tormenta furiosa sobre el pueblo, y entre aquella noche horrible y el día 17 llegaron los invadidos a 270, casi la tercera parte de la población, de los cuales murieron más de la mitad.
De la exposición sucinta de este hecho, que vino confirmado por varios testigos oculares fidedignos, resulta que no basta ni el aislamiento del enfermo ni de las personas que le asisten, ni la destrucción de la ropa de los invadidos por el fuego, ni de los efectos que le sirvieron de abrigo, para evitar el estallido de una epidemia en el caso que el enfermo haya contaminado antes el suelo con sus deyecciones, y tanto menos si aquél tiene condiciones tan favorables como el de Monteagudo para el desarrollo del bacillus colerígeno. Lo que es preciso, ante todo, es desinfectar las deyecciones, y, si esto ya no fuera posible, el suelo que las ha servido de receptáculo. En conjunto, de los 345 ayuntamientos que tiene la provincia de Soria y que reúnen una población de 153.654 habitantes, fueron invadidos 57, que suman 36.654 individuos, de los cuales fallecieron sólo 1.019. Puede decirse que, excepto el pueblo de Monteagudo, que sufrío tanto, fue una de las provincias menos castigadas de la Península; pero también hay que tener en cuenta que es la más áspera y árida de toda España, aunque esté
regada por numerosos ríos, como el Duero, Ebro y muchos afluentes suyos; pero la prolongación de la línea central de los Pirineos en esta provincia, presentando inmensas ramificaciones, conocidas por los distintos nombres de sierras, alternando con diferentes valles, cañadas y montañas de tercer orden, hace que la mayor parte de sus poblaciones se hallen diseminadas por las colinas y faldas de las montañas y muy pocas por los valles, por cuya razón tiene mayor número de pueblos de pocos vecinos cada uno en relación con el de sus habitantes.
(Págs. 45-47 del Volumne I)

Sobre las causas de por que fue tan dañino en el pueblo pienso que mucha culpa la pudo tener el manantial del que se cogía el agua en la ermita que es una especie de estanque al que caen el agua y que se metían los cántaros en el agua para llenarlos. Una vez contaminado  era muy fácil que pasase a los demás. Siendo muy ciertas las causas que pone el doctor. En los próximos días iré poniendo más informaciones  del resumen y del libro para no hacerlo demasiado largo.