José Luis Sampedro en Alhama de Aragón
Acaba de ser inaugurada una exposición permanente sobre La obra de José Luis Sampedro en Alhama de Aragón, Zaragoza él. Está ubicada en la que llaman la Casa Palacio que ha restaurado la Diputación de Zaragoza y lo primero que llama la atención es lo perfectamente imbricada que está la muestra con su entorno.Todas sus facetas del escritor están reflejadas: escritor, humanista, profesor, economista, luchador por las libertades, ser humano maravilloso.
Y es que Alhama de Aragón era para José Luis Sampedro su Pórtico aragonés. Allí, en Cihuela ,Soria primero y en Aragón después, recaló desde Tánger en enorme choque cultural (como contaba en Sala de Espera) para estudiar bachillerato. Hasta el certificado de sus estudios está expedido en un Instituto de Zaragoza.
Y luego las aguas, por salud, año tras año. Durante cuarenta.Y un libro unido vigorosamente a Alhama: El río que nos lleva. Si bien habla del Ato Tajo, fue desde allí donde surgió la inspiración y el trabajo. Y un día que aparece Olga para vivir y escribir.
Llamaba la atención a José Luis la mezcla de mundos entre el pueblo aragonés, hoy de 1.225 habitantes, donde ya casi ni para el tren, con el que acudía y acude al balneario (por cierto uno de los más hermosos de España). De igual manera, hay muchas formas de acercarse a lo que la exposición presenta. Para unos será conocer mejor a Sampedro, conocerle incluso, otros podrán estudiar su obra en los paneles que incluyen su forma de trabajar, sus anotaciones, sus ideas en propia letra.
Un grupo de teatro escenificó fragmentos del libro “El río que nos lleva” en la calle, en la plaza. Una imagen “Muy Sampedro”.
Porque… viendo fotos de su vida reparé en ésta, de niño, con su familia. En el Aragón cerrado, quizás en nuestra prima hermana Soria. En los eternos lutos de la época.
Es la misma persona que vivió 96 años (hasta el 8 de abril de 2013), absolutamente lúcido. Al día de cuanto sucedía –aunque prefiriera seguir escribiendo a mano en lugar de en ordenador-. Luchando por un mundo mejor con las armas infalibles y peligrosas (para el poder autoritario) de las ideas. Más aún, con un compromiso social tan profundo que sirvió de guía a jóvenes (y mayores) insatisfechos con la situación que vivimos y de cuya gestación avisó.
El sillón vacío en habitaciones plenas. Y el lago inamovible que nos hace sentir su ausencia, pero también la vida que se renueva. Los peces que necesitan la ilusión de un niño, más que el pan, para comer. El Nonno que se fue en paz en La Sonrisa Etrusca vive en nuestros recuerdos.
En Alhama de Aragón, Zaragoza, Casa Palacio, El viaje a la libertad, exposición permanente sobre José Luis Sampedro.
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